Instituto Cultural Peruano Norteamericano de Miraflores
14 de marzo - 22 de abril de 2007
>EL OTRO, EL MISMO
Por: Miguel Ángel Vallejo S.
El artista francés Guy Ferrer (1955), nos visitó entre marzo y abril con la muestra Alter Ego: itinerantes. Lejos de modas institucionales o regionales, en sus retratos y esculturas busca representar la identidad de lo humano en el flujo del tiempo.

Non La Guerre
“Los ojos son la ventana del alma”. Puede sonar a lugar común, sobre todo en el arte, excepto cuando se trabaja con maestría. Este es el caso de Guy Ferrer y su visión particular, de descubrir el mundo en la mirada ajena.Su compatriota galo, el filósofo Jaques Lacan, escribió sobre la alteridad. Nos dijo que una persona sólo puede definirse a sí misma en los otros.
Y Ferrer los buscó. Ha viajado por los cinco continentes, dejando varias exposiciones alrededor del mundo. Este año llegó a Lima, capital de la neblina, para su muestra antológica Alter Ego: itinerantes, en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Icpna) de Miraflores, entre el 14 de marzo y el 22 de abril.
La obra de Ferrer es todo un ritual para celebrar al otro. Fiel al estilo figurativo, crea cuadros influenciados por el arte pop y sus colores vitales, y esculturas con reminiscencias clásicas. Realiza sus trazos con acrílico moderno, óleo renacentista y las antiguas hojas doradas, y forma sus efigies con plástico, madera y oro. Distintos materiales, una misma sensibilidad.

C de T.O.L.E.R.A.N.C.E
Religiosidad sin religión
La serie de retratos “Grand Shaman” (2007), presenta a Papou, quien nos mira de frente, sereno. Este personaje de rasgos polinesios aparece con gran intensidad en distintos colores, entre el rojo sangre y el blanco más limpio.
Papou parece diferente en cada cuadro, pero es el mismo. A la intensidad de su mirada, se suma la emoción particular de cada gama cromática. Esto quizá nos dé una idea sobre la heterogeneidad cultural de hoy, y de las distintas formas de percibirnos y representarnos.
Vemos esta misma línea en la saga “Los videntes” (2003), de cincuenta cuadros que van desde el azul a lo rosa pálido. Elretratado es una momia egipcia de hace miles de años. En su cuerpo inerte encontramos esa extraña sabiduría que se le atribuye a los muertos. Escribe Ferrer, explicando este misticismo: “me obsesiona por su singularidad universal, su fuerza acumulada de vida y de muerte en perfecto equilibrio”.
Las esculturas también están ligadas a lo espiritual. En la instalación “La parábola de los dogmas” (2003), tenemos a tres personajes clásicos, de músculos con formas delineadas. Como algunos dioses trágicos, viven atrapados. Sus pies yacen en bases cúbicas, y no tienen brazos. Sus rostros se esconden tras los símbolos de tres religiones con una misma base teológica: judaísmo, cristianismo e Islam.
No hay, sin embargo, una intención profana o puramente materialista. La instalación de esculturas “Los videntes” (2003), es un cenáculo de monjes con túnicas blancas, también hechos con soportes varios. Ellosforman un círculo alrededor de una fogata aparente, rodeados de carbón natural. La situación insinúa que el fuego, símbolo de renovación en casi todas las culturas, estuvo, está y estará rodeando su conocimiento.

É de T.O.L.E.R.A.N.C.E
Con ello, critica los dogmas restrictivos de las visiones unidimensionales, y ahonda en aquello universal que le es común al hombre, en su esencia primitiva. En el caso de estasreligiones, todas son versiones de la misma fe, pero se han enfrentado en guerras a lo largo de su historia. Ante esto, la comprensión es la clave.
T de tolerancia y de tiempo
Es necesario hablar de tolerancia en un mundo globalizado, donde las acciones en cualquier lugar de la tierra pueden afectar a otro, y donde algunas culturas luchan por afianzar una identidad atacando a las demás. La base del racismo, de las dictaduras o los fanatismos radicales, es el no ver a los diferentes como seres vivos, para poder excluirlos.
El semiota Jaques Fontanille, también francés, pensó en el cuerpo como primer registro de la identidad. Recientemente colocadas en el parque Víctor Hugo de Sant-Ouen, pueblo natal de Ferrer, las esculturas de su serie “Tolerance”(2007), sonfiguras humanas que, cada una, delinean una letra de la palabra T.O.L.E.R.A.N.C.E.
En ese caligrama, el cuerpo humano se combina con el lenguaje y sus signos para dar un mensaje más sensible que simbólico. La muestra de Lima presentó las esculturas en una proyección multimedia. Y es que la tecnología no está fuera de la propuesta de Ferrer. En AlterEgo, incluyó varias proyecciones de cuadros ausentes, además videos de su taller, ambientados con música variada, como la africana u oriental.
He aquí otra clave para acercarnos a su obra, en los medios visuales modernos, que utilizacon fines casi ceremoniales. El pasado sigue vigente en soportes de vanguardia, se hace universal y atemporal al combinarse con la tecnología.
En su serie pictórica “Los tres estados del tiempo” (2007), esto aparece más claro. Siempre en trazo figurativo, esta vez emplea fondos negros en los cuadros del pasado y el presente. Allí, en lo ya transcurrido, los personajes en tonos brillantes, como el naranja, continúan moviéndose en coordinado ritmo. Pero en la pintura del futuro, de fondo mitad negra, mitad blanca, el personaje corre desde lo que pasó hacia lo que vendrá, a los nuevos tiempos aún no escritos.

Ferrer y su escultura "El Arquitecto"
Amo al otro
Los trabajos de Ferrer fluyen fuera de alguna relación entre una cultura y un tiempo. Por ende, fuera de análisis facilistas capaces de estereotiparlo en un canon o corriente de arte. De distintos tamaños y estilos, sus trabajos penetran en el observador como si tuvieran vida y exigieran ser interpretados. Flotan a punto revelarnos algo, lo que para Borges era, quizá, el hecho estético. Esa es la relación con el otro, al que nunca podremos aprehender, pero que nos permite reinterpretarnos.
Frente a este artista, y pensando en nuestra época, nos dice Cecira Armitano, curadora de Alter Ego: “Hoy día debemos interpretar la identidad y la alteridad como un proceso de construcción activa, poniendo énfasis en la movilidad, la volición y su invención, disminuyendo el papel convencional de la historia y la tradición”.

Voyant N°24
Quizá esa sea el “alma” perceptible en la obra de Ferrer: ese rasgo de humanidad en la intensidad de los rasgos y lo profundo de las miradas ajenas. En nuestra cultura, simbólica y heterogénea, Ferrer construye un puente de diálogo atemporal. “Amo al otro, miro los ojos del otro”, concluye en un poema. Sólo así podremos comprendernos.
Notas:
Algunas exposiciones del artista:
Guy Ferrer. ChapmanUniversity, Orange, California, 2005.
Le Corps-Outil. Castillo de Saint-Ouen, región parisina, 2004.
VI Bienal Europea de escultura. Jardín de plantas, París, 2001.
Guy Ferrer. Obra sobre papel. Galería MMG Arte Contemporáneo, Tokio, Japón, 2000.
Signo-Humano-Símbolo. Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Venezuela, 1996.
La página personal de Guy Ferrer nos permite ver una selección de sus trabajos, datos biográficos y textos de sus exposiciones: http://www.guyferrer.com.
Para un contacto más cercano, está su correo personal: guyferrer1@aol.com.
Ahora, si usted prefiere las imágenes impresas, el Icpna ha puesto a la venta un catálogo completo de Alter Ego: itinerantes, en su galería de Miraflores.
MIGUEL ANGEL VALLEJO S.
Egresado de la especialidad de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Colaborador de la sección cultural del diario El Peruano.