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> Picasso. Tradición y vanguardia.
Por: Francisco Real



Pablo Picasso. Masacre en Corea. 1951. Óleo contrachapado 109.5 x 209.5 cms.

Picasso. Tradición y Vanguardia es el título de la exposición realizada en Madrid del 6 de junio al 3 de septiembre de 2006 en las galerías principales del Museo del Prado y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS). El proyecto fue una coproducción del Ministerio de Cultura de España y de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales con el patrocinio de la Fundación Winterthur.

La muestra se desarrolló con motivo del 125 aniversario del nacimiento del pintor Pablo Ruíz Picasso y del regreso hace veinticinco años –época cuando el país se reencuentra con la democracia– del Guernica(1) a tierras españolas, tal como lo había estipulado su autor al momento de otorgarlo en préstamo al Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1939.

La exposición ha puesto sobre el tapete la polémica acerca de la pertenencia de una de las obras del arte moderno más famosas del mundo; irónicamente esta pintura que es un grito desesperado a la concordia y a la integración humana, se ha convertido en pretexto para reanimar sentimientos nacionalistas. Para algunos vascos, el inmenso óleo debería conservarse en su territorio, pues Picasso lo pintó después del abusivo ataque aéreo de la facción nacionalista –en realidad fueron sus aliados, el ejército aéreo nazi quienes ejecutaron la execrable acción como ensayo de destrucción de una ciudad– sobre la población de Guernica (País Vasco) durante la guerra civil española, el 26 de abril de 1937.


Pablo Picasso. Las meninas. Óleo sobre lienzo. 1957. 194 x 260cms.

Quienes apuestan por la movilización de la obra, por lo menos temporalmente, aducen que en la actualidad existen los medios necesarios para garantizar la conservación y evitar el mínimo deterioro de ésta. Por otra parte es lógico que el MNCARS no esté de acuerdo en ello pues como la Gioconda es al Museo del Louvre, el Guernica es al Reina Sofía, por lo tanto se convierte en obra representativa de sus fondos y miles de visitantes se trasladan hasta Madrid, desde todas partes del mundo, para poder apreciarla.

Quién sabe, quizá en un futuro no muy lejano su préstamo pueda ser posible. Cómo sucede en la actualidad con otra obra emblemática del arte español: La Dama de Elche, escultura que hoy se exhibe temporalmente en dicha localidad del Levante español, dentro de una pequeña sala y a su vez dentro de una vitrina. En palabras del conservador del Museo de Arqueología de España, con sede en Madrid y a cuya colección pertenece, ello es un mecanismo que atiende a condiciones habituales de conservación más que a fórmulas óptimas e ideales de humedad relativa y de temperatura.

En la muestra se observó cómo el principal protagonista del arte de la ruptura en la larga tradición occidental figurativa, es un gran conocedor de ésta; tanto antes de sus primeros escarceos cubistas como a posteriori, cuando ya ha elaborado ese lenguaje plástico de madurez por el que se le reconoce.

Picasso no niega el pasado del arte sino lo renueva, buen ejemplo de lo que debería ser un artista en su afán innovador, es decir, primero conocer el camino recorrido por sus predecesores, luego reinventarlo y posteriormente dialogar con él en su actividad y programa.

Por lo tanto, la originalidad del pintor con su espíritu iconoclasta, se basa en el conocimiento de la tradición pictórica de la que va a ser renovador. El reconocimiento y valoración en sus años de estudiante de las obras que alberga el Museo del Prado (2), le abren las puertas al redescubrimiento de pintores como El Greco y a realizar ya en la década de 1950 diversas versiones de cuadros de grandes maestros –mencionándolos en sus títulos– cómo Las Meninas de Diego Velázquez, El almuerzo campestre de Edouard Manet o Las mujeres de Argel de Eugène Delacroix.

En la galería principal de este museo, dedicado a la tradición del arte clásico y académico europeo producido hasta el siglo XIX, se entrecruzan obras de Picasso con las del Greco, Poussin, Ribera, Zurbarán, Veronese, Moro, Tiziano y Goya. Pese a las diferencias técnicas y de estilo, las obras de Picasso parecieran haber estado siempre en esa sala, y si bien muchas veces –como lo explican los comisarios de la exposición– el pintor nunca conoció las obras presentes (de las que aparentemente bebió inspiración directa), las coincidencias son sorprendentes.


Pablo Picasso. Las mujeres de Argel, según Delacroix.
Oleo sobre lienzo. 1955. 114 x 146 cms.

En la planta 2 del MNCARS, a lo largo de las dos largas crujías que conforman el ala suroeste de la zona antigua del museo, el gran protagonista es el Guernica; el antes y el después de su ejecución, en la casi obsesiva tarea del pintor por transmitir el dolor y los horrores de la guerra. En este lugar es donde se conserva y exhibe desde 1992 cuando se traslada la obra desde el Casón del Buen Retiro, a pocos metros de su emplazamiento actual.

Contrariamente a lo que se puede pensar por la rapidez en la ejecución y el marcado feísmo del estilo de Picasso (3), esta obra cuenta con una serie extensa de estudios previos y reelaboraciones posteriores de los diversos motivos que la componen y que fueron parte de la muestra. Paralelamente a la crujía en la que fue presentado el famoso cuadro, en el centro de ambas se abre un vano donde la pintura estuvo confrontada con Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya, cuadro prestado por el Museo del Prado, La ejecución del emperador Maximiliano de Manet (Mannheim, Kunsthalle) y Masacre en Corea de 1951 –óleo de Picasso que sorprende porque muestra a un pintor claro, casi realista en el modelado de los cuerpos de las mujeres, justificado por el parafraseo que hace de las obras de sus predecesores de similar composición.

Estos cuatro lienzos dialogan entre sí y concluyen en una misma lección: la irreparable ilógica de la guerra: la muerte. El espacio contuvo también tres esculturas aunque éstas no encontraron mucha justificación a primera vista dentro del contexto de ambas salas, salvo por el parecido de una de ellas, La dama oferente (1933), con la mujer que porta la lámpara en el Guernica. En palabras de los comisarios Carmen Giménez y Francisco Calvo Serraller, “la confrontación entre las obras de Picasso, Goya, y Manet es algo nunca antes visto y abre un camino hacia el futuro" de las exposiciones temporales. Asimismo, ambos especialistas han elaborado un catálogo que ahonda principalmente en las relaciones entre el artista y la tradición, y revisa la historiografía artística sobre aquellas.

La proyección de la exposición rebasó los muros de ésta a través de una serie de programas que involucraron a la sociedad civil gracias a la participación de la Fundación Amigos del Museo del Prado y de la Real Asociación Amigos del MNCARS. Mediante estas agrupaciones se organizaron una serie de eventos paralelos, orientados al público en general pero poniendo énfasis en niños, jóvenes y personas de la tercera edad, como son: explicaciones con imágenes sobre los contenidos de la exposición antes de la visita; talleres infantiles de creación, didácticos y lúdicos; actividades dirigidas a personas con discapacidad visual con información verbal y exploración táctil de diagramas sobre Guernica; visitas a la exposición después de su hora de cierre al público, con la asistencia de jóvenes monitores licenciados en Historia del Arte que respondían a preguntas sobre los contenidos de la muestra.

De igual manera, visitas guiadas por un profesor del museo dirigidas a personas mayores de 60 años que incluían coloquios con intercambio de opiniones y talleres de lectura en los que se analizaban textos extraídos de libros relacionados con Picasso y conferencias a cargo de los comisarios.

Cabe destacar, también, dentro de los eventos de inclusión social, un concurso de murales de graffiti sobre la guerra, como homenaje de los jóvenes al Guernica. Ello, debido a la colaboración del Programa Graff-Arte del Ayuntamiento de Leganés –populoso municipio al suroeste de Madrid Capital– que ha dado como resultado que las tres obras seleccionadas se ejecuten en la Plaza de la Ampliación del Reina Sofía y fueran exhibidas allí durante 9 días.

Por otro lado fue creada una web exprofeso para la exposición: http://www.picassotradicionyvanguardia.com, hoy en ella se puede encontrar todo lo relacionado con la muestra en sus dos sedes y hacer una visita virtual de la exposición en el MNCARS. Así también se puso a disposición del público el catálogo interactivo a través de la página del museo http://www.museoreinasofia.es


Notas:

(1)-Cuadro pintado para el Pabellón español en la Exposición Internacional de París de 1937 por encargo del gobierno de la República.

(2)-Picasso llega a ser director del Museo del Prado entre los años 1936 y 1939.

(3)-Reconociendo, no obstante, el valor creativo del pintor, la deformación, desproporción y poca claridad que presentan las composiciones deudoras de su visión cubista y expresionista, lo alejan de lo sublime y agradable, salvo excepciones donde lo ingenuo o casi infantil se superponen a lo anterior.


FRANCISCO REAL
Historiador de Arte peruano. Actualmente radica en Madrid donde sigue estudios de maestria.


 
 
   
 

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