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>Parajes para los juegos de poder
Por Isella Ccoyllo

Obra de Cristina Planas. Detalle.
en 1ra Bienal Iberoamericanca de Lima. 1997
Pretenciosa, autoritaria, intolerante, algunos de los rasgos que rodean la censura. Es el Instrumento del poder, cuyos principios dogmáticos en la búsqueda de un supuesto “perfeccionismo” imponen a la acción una especie de muralla china de la corrección formal. ¿A quién se le atribuye ese poder?. Al que tiene conocimiento, se circunscribe dentro de lo ‘oficial’ y se auto otorga la facultad de hacer juicios de valor. ¿Pero, tener conocimiento equivale a tener razón?. No siempre, sin embargo existe de manera subliminal. ¿Y por qué avalamos esa ‘irracionalidad’?, ¿por gratuidad, por mediocridad, por simple inercia?. La respuesta está en como el “poder-conocimiento” (1) ha diseñado el sistema para gobernar la cultura.
En el arte la censura está rodeada de prejuicios y estrategias. Ha sido motivo de la guerra cultural practicada por el consumismo ante el cual los artistas asumieron un papel desmantelador de crítica frente a la falsificada estetización del mundo. Pero también la censura ha avizorado trascendentales cambios vitales en la historia del arte, así sabemos que la polémica, la protesta y la rebelión de artistas e intelectuales dieron vida a nuevos fenómenos de arte en rechazo a la concepción burguesa que proclamaba la deshumanización del arte (2).
Esta actitud es una tendencia marginada por el sistema oficial. Los motivos son varios, entre ellos por su fragilidad en el proceso y soporte: la caricatura, la historieta, el graffiti. Lo perecible de piezas realizadas con desechos y reciclados, la fuerza expresiva de colores intensos y contrastados con carga textural, el uso de espacios no convencionales; y el tratamiento de temas políticos, sexuales, religiosos. (3)
Sobre estas premisas, ¿debemos conformarnos con lo que hallamos en el archivo de las evoluciones del gusto?. En principio podemos afirmar el nacimiento de una estética que no depende de un paradigma cerrado en sí mismo sino en el despliegue de la potencialidad de los individuos en su diversidad.
¿Cómo se plantea esta cuestión en la democracia de la libre expresión, en sociedades con una amplia diversidad cultural, donde se hace necesario crear estrategias que frenen la involución del hombre, donde todo se repite para volver a ser igual que antes?
La censura que conspira contra la autonomía creativa viene desde todos los lados de la sociedad y está sujeta a modificaciones para hacerla más eficaz y sutil. El combate está entablado entonces en torno a las ‘prohibiciones’, cuya motivación es para el arte actual cuestión de vida o muerte.
PARAJES PARA LOS JUEGOS DE PODER
Lugares donde se inscriben estructuras fetichizadas desde el supuesto de ser la falsa conciencia del público, capaces de discernir si tal imagen percibida de muy lejos es “buena o “mala”, de seleccionarla o desecharla por razones inconfesadas. Desde esta perspectiva, la censura en el arte puede manifestarse en varios niveles:
Las instituciones culturales
Sus autoridades representan a burócratas de ideas fijas que motivados por principios moralistas legitiman las diferencias sociales (4). En una sociedad discriminadora acceder a ellas puede implicar el apellido o la procedencia académica para definir arbitrariamente un perfil aceptable o peligroso (5). Responsables de construir prestigios y desprestigios, ahí donde la prevalencia de la imagen pública es prioridad, no dudan en cesar a directivos cuya probidad intelectual no resulta ya conciliable. El poder con sus juicios de valor no reconoce aciertos de gestiones precedentes, selecciona lo que mejor considere -¿en favor de su propia autoestima?- pretendiendo ‘borrar’ otras.
El Museo como el monumento más antiguo de la industria cultural es el centro de las inhibiciones, no gusta ser transgredido, por ejemplo, con acciones experimentales espontáneas, aún cuando éstas son ofrecidas como espectáculo.
La galería de arte dirigida a un público específico se limita al diálogo artista-cliente, por tanto, la valoración estética está supeditada al marketing, sutil forma de censura. Modulando estrategias para suplir su razón de institución cultural.
La Prensa Cultural es un instrumento eficaz para la modelación de exigencias. Garantiza la conservación del orden establecido a través de la repetición de opiniones y de gustos medios. Contribuye al vacío de información que ignora la esencia de actos artísticos autónomos, críticos y autocríticos de artistas que trabajan aislados de ésta. Hacen una crítica de juicio parcializada sugiriendo o advirtiendo lo que creen conveniente, lo vemos en los titulares sensacionalistas, incluso en las preguntas.
Los medios de difusión
Espacios que encubiertos en apariencias democráticas, diplomáticas y solidarias, ponen hábilmente en juego motivaciones alejadas de una verdadera cultura como continuadores de un colonialismo cultural, que bajo la función de nivelar, acondicionar, educar, tienden a encerrar al hombre en redes invisibles.
Los concursos siempre generan suspicacias entre los participantes, sea por el jurado o por la institución que convoca. Se da también una especie de ‘autocensura justificada’ en la obra para poder acceder a los premios.
Las bienales, aparte de significar una gran inversión de dinero, generan las más grandes polémicas alrededor de las obras expuestas, de los conversatorios, y de las más espontáneas manifestaciones que puedan darse. Se proyectan como ‘muestrarios del arte internacional’ donde el público al no acceder a la información opta por entretenerse o aburrirse. Por su parte, algunos artistas no dudan en recurrir a estrategias de ‘impresión’ que puedan implicar censura, manifestada ésta, la respuesta del artista-víctima puede ser más audaz tomándola como una manifestación de arte moderno. (6)
La educación en las Escuelas de arte presentan rasgos de manipulación en modelos agotados que giran sobre sí mismos, donde la relación maestro-discípulo imparte acríticamente valores del arte occidental. Como centros de efectiva diversificación y enriquecimiento de posibilidades es el lugar donde debieran confluir la formación teórica y práctica. El ejercicio del arte, por falta de apropiados centros de información, está aún en manos de la improvisación, honrada a veces, y la más falsa a base de chantaje y de camuflaje publicista, que oculta casi casi siempre la inercia y la impotencia.
El Copyright o la privatización de la información, el acceso a la información y la posesión y uso del conocimiento se convierten en un factor clave para el desarrollo económico y social, ¿entre el monopolio de la información o el acceso gratuito y transparente a los conocimientos?
La política cultural como discurso optimista afirma que la cultura es un derecho ciudadano. Tomando en cuenta nuestra diversidad cultural ésta se manifiesta en el reconocimiento de las diferencias. En este contexto no se puede hablar de integración cultural para converger en un mismo ideal. La globalización y sus medios de información contribuye a este reconocimiento por el otro.

Obra de Herbert Rodriguez. Detalle.
Los intelectuales
Son los formadores de conciencia. Como producto social gozan del privilegio de ser independientes pero siguen propensos a formar parte de instituciones oficiales donde su independencia de criterio y de sentido crítico puede resultar en incógnita.
El crítico se autocalifica testigo de su tiempo. Su influencia le permite censurar lo que la coyuntura le permite en su afán de acceder al poder. Tiende a garantizar la novedad de un producto a base de argumentos que recrean adjetivos y denominaciones rimbombantes. Por otro lado podrían contribuir con el público informando de artistas en el mundo que trabajan en el anonimato y que no son nombrados en libros actuales, ni son vistos en exposiciones, bienales o galerías de ‘prestigio’. La moda por lo nuevo genera una indiferencia con las generaciones anteriores.
Los Curadores. Todo ejercicio curatorial es una representación que responde a los intereses de un discurso, pero no está exenta de cambios que deslegitimen su verdadero objetivo. La mutilación como forma de censura es una de ellas, al pretender -y lograr- fragmentar o descontextualizar una obra, bajo el pretexto de falta de espacio, por la conveniencia de manipular información, o tan solo por ‘ligeras sospechas’.
Cabe aclarar que los aportes de una obra artística se valora en la pertinencia de su contexto. Si se la censura no dejará de ser novedoso con el tiempo. La crítica impulsará su mitificación y en unos años volverá a ser novedad del brazo de un audaz curador-crítico-descubridor.
LA AUTOCENSURA en los artistas se expresa en moderar su creatividad artística. Es fácil, al llegar a este punto del texto, afirmar que el mercado condiciona al artista a la autocensura por temor a ser excluidos quienes en lugar de denunciar avalan con su silencio la ‘irracionalidad’ del sistema. Desde luego, un artista firme en sus convicciones no permitirá que consideraciones de mercado influyan sobre él. (7)
A pesar de la censura, muchos artistas han pasado sus propios límites, quedando siempre expuestos y a merced de la censura oficial que han marcado sus trayectorias. Más allá de sus consecuencias negativas podemos resaltar la capacidad de autocrítica de algunos artistas que con excepción logran desarrollar un discurso coherente y cuya consecución de actitudes abren paso a la creación de espacios alternativos. (8)
Todas estas manifestaciones de censura expresan actos de violencia contra los derechos humanos pero no son sancionables. Sus autores no admiten responsabilidad.
¿Cuál es el gran reto de las nuevas formas de resistencia en una sociedad en constante devenir?.En esta guerra cultural la innovación creadora es la solución a los prejuicios desaprender lo aprendido para reconocer al otro, sin necesidad de un ‘mediador’ que le prive de su fuerza propia haciéndole funcionar según principios ajenos.
Issela Ccoyllo
Historiadora de arte de la UNMSM.
Ha sido investigadora, curadora y Asistente de Dirección del Museo de Arte del Centro Cultural UNMSM.
1)M. Foucault propone una estructura del Poder/Conocimiento. .. en su libro “Estrategias de Poder (obras Esenciales II)”.
2)...como expresaba el primigenio manifiesto comunista “la cultura no es para la mayoría de los hombres más que el adiestramiento que los transforma en máquinas.” En Manifiesto del Partido Comunista de C. Marx- F. Engels, 1975.
3)Hacia fines de los 50 en el debate ganado por el universalismo (abstracción) donde el Indigenismo ,y cualquier mención a lo social en el arte, fue excluido, el desarrollismo en los 60 (donde, entre otras tendencias importadas, el arte pop y lo cotidiano adquiere importancia) produce una epidérmica puesta al día con las modas culturales; en 1975 con el Premio Nacional de Cultura a Joaquín López Antay, retablista ayacuchano, que significaba la revalorización del arte popular, despertó el rechazo por parte de ofendidos artistas ‘académicos’; en los 80 los efectos de la migración dan pié al nacimiento de colectivos que impulsaron la comunión entre arte popular y arte académico, entre ellos el Taller Huayco; Los Bestias; en los 90 continúan el arte crítico, el artista sale a la calle. Los críticos cuando se refieren al trabajo de estos artistas solo toman en cuenta lo que realizan para la industria cultural e ignoran lo que hacen en la calle.
Los motivos de censura en el arte internacional se pueden hallar en artículos-denuncia vía Internet, por ejemplo, “Censura: 10 casos de la vida real” por Silvia Navarrete.
4)En Lima es costumbre censurar murales. Entre ellos, el mural de Derechos Humanos (Miraflores, 1999) del colectivo Aguaitones, que fue cubierto con una capa de pintura por órdenes del alcalde del distrito, quien habría actuado por presión de vecinos influyentes. Otro caso es la censura del mural ubicado en la fachada de el Centro Cultural El Averno (Lima, 2002) por parte de representantes del Municipio limeño que en su desconocimiento la calificaron de pintas.
5)El prejuicio de dar la batuta a nuevas generaciones es manifiesta en algunas instituciones que, teniendo en su staff historiadores del arte y curadores, no los involucran en sus proyectos de investigación. Es conocido también que algunos artistas dan preferencia a aquel de sus apellidos con raíces foráneas.
6)La artista peruana Cristina Planas, en la 1ra. Bienal Iberoamericana de Lima (1997), presentó una escultura de Abimael Guzmán con su traje a rayas y que fue excluido de la exposición por los auspiciadores. La artista desarrolló una estrategia de aprovechamiento publicitario de la circunstancia, logrando a partir de esto, concesiones de recuperación de espacio para la exhibición de su obra.
7)En Lima, en los últimos 20 años, surgieron iniciativas artísticas desprejuiciadas del sistema oficial representadas en colectivos, entre ellos, el Taller Huayco, Los Bestias, Arte Vida, Grupo Jhonn Lenon, C.C. El Averno, Sociedad Civil, La Resistencia, Arte sin Argollas.
8)El artista peruano Herbert Rodríguez representa un claro paradigma del artista-teórico, cuya labor catalizadora es significativa para la historia del arte peruano.
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